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jueves, 12 de noviembre de 2009

INFLUENCIA DEL MEDIO-TENDENCIA GRUPAL Y VANDALISMO

Desde tiempos remotos, el ser humano se ha reunido en grupos, en donde ha establecido vínculos y relaciones en búsqueda de satisfacciones; las cuáles pueden ser: económicas, emocionales, circunstanciales y, para el adolescente en nuestro caso, en la búsqueda de homogeneidad como mecanismo de defensa.
El primer vínculo del que forma parte en los primeros años de vida, es el que se da con la familia. En dicho vínculo, mediante los padres, va adquiriendo los primeros valores y con esto la creación del “súper-yo”. Éste es básicamente, una internalización de las figuras parentales (cuando comienza a no ser necesaria la presencia física de éstos), reflejada en un enriquecimiento del “yo” aumentando su mecanismo defensivo, pero sobre todo en un buen estructuramiento del “súper-yo” cuando los valores son positivos; cuestión muy importante para la correcta adaptación al medio social.
Este vínculo permanece casi inalterable hasta la aparición de los primeros cambios corporales que se dan en la pubertad, la que provoca un cambio en la relación padre-hijo (lo cuál ya explicamos), aquí comienzan los primeros problemas de comunicación. Hay muchos padres que no se dan cuenta que escuchar es el camino para entender a sus hijos, que ya no quieren escuchar consejos sobre cómo y cuales deben ser sus experiencias, o sea que no quieren ser controlados en su proceso de “independencia”, en su crecimiento. Dicho proceso es muy dinámico, pasan constantemente de la dependencia a la independencia, rápidamente. La mayoría de los padres no se adaptan a esta situación (ellos también deben hacer el duelo por el rol de los padres infantiles), pues toman la actitud de refuerzo de la autoridad, cuando lo mejor sería tomar una posición de espectadores activos. Este actuar debería darse en los momentos en que el adolescente lo necesite; habría que darle una libertad con límites, ya que éste aún exige contención.
Para que lo dicho anteriormente sea viable, el diálogo entre padres e hijos tiene que darse cuando estos últimos son pequeños, porque no se puede crear, implantar de la nada, en la adolescencia.
Conjugar todas estas condiciones es muy importante, para que en este período de vida no se entre en conflictos graves consigo mismo, el ambiente y la sociedad.
Esto lo lleva, como otro mecanismo de defensa, a la tendencia grupal con sus pares; pues con éstos se siente más cómodo e identificado, lo cuál facilita la comunicación. Gracias a esta sobre-identificación el adolescente fortalece los lazos de tal forma que es casi imposible separarlo del grupo, llegando a considerar este grupo como más importante que a la familia misma. No puede apartarse de la barra ni de sus caprichos o ideales, tendiendo también a seguir sus gustos y modas. Los grupos juveniles que han decidido utilizar más activamente su potencia de sociabilidad son los que se vuelcan hacia agrupamientos de tipo tribal. Lo hacen en forma no convencional, dejándose llevar por lo pasional y la tensión habitual que le produce su sociedad.
Parte de la sociedad esta sub-dividida en tribus urbanas, entendemos por tribus urbanas al agrupamiento de personas que poseen determinado esquema de actitudes, comportamientos y modos de vestir, con un sentido de pertenencia existencial, por el cual buscan salir del anonimato.
La constitución de este tipo de grupos es ancestral. Consiste en el establecimiento de un círculo claramente marcado, que junta a los que están dentro y separan los que están fuera de él. Creándose así dos identidades, la propia y la ajena, la de dentro del grupo con determinado idiosincrasia o manera de pensar y actuar, y los que están por fuera con otro modo de actuar, pensar.
Con la globalización se produjo un “vaciamiento cultural del lugar”, con lo que se pierde uno de los elementos tradicionales de constitución de la identidad: lo propio del lugar y sus costumbres.
A tal punto que lo cercano, lo propio del lugar se nos hace extraño y a veces incluso ajeno, debilitándose así el modo tradicional de construir la identidad. Además, el ser humano se ha ido mediatizando a tal punto de actuar según lo que los medios de comunicación le muestran. Actúa como una esponja de estos, hasta el hecho de considerar lo que esta bien o mal, lo que es feo o lindo, dejándose llevar por los dictámenes de los medios. Ya sean: costumbres, modas, comportamientos, etc.
La sociedad occidental moderna, con su estilo de vida acelerado en el cual solo importa lo material, ha empujado con fuerza los valores del individualismo, favoreciendo el aislamiento del individuo. Este aislamiento es tanto físico como mental; es sentido como una “privación y un daño a la innata tendencia comunitaria de la persona”.

Esto genera mucha angustia en los jóvenes, ya que por lo general son más pasibles de agruparse y sociabilizar que los adultos, esto se debe a que los primeros tienen menos reprimida la tendencia grupal. Por eso son más afectados llevándolos a distintos tipos de comportamientos, dependiendo del grado de angustia generado en la persona. Como siempre pasa, surge un movimiento que se opone a lo anterior; en este caso resurgen las tribus urbanas, las cuales aparecen en clara oposición al individualismo y lo material. De esta forma las tribus urbanas se identifican con lo expresivo, lo sentimental, y lo antimaterial.

Dichas tribus que resurgen por lo ya explicado, se ven potenciadas por la influencia de los medios de comunicación, que son “poderosos generadores de realidades sociales”, al hablar acerca de las tribus urbanas, sus características y modo de pensar, actuar, y del desarrollo de algunos de estos grupos y sus tendencias.

Los expertos en el estudio de las tribus, están en desacuerdo con la definición que se le da de tribus a estos grupos de jóvenes, por la falta de muchas características de las tribus primitivas. Sin embargo, los medios de comunicación han quedado “seducidos por el poder evocador del término”, llevando así periódicamente a los medios y al “estrellato” a cualquier grupo emergente.
Los grupos juveniles tienen como rasgo más sobresaliente lo tensivo-pasional, confiriendo a su existencia mayor tensión en la sociedad, y un grado de pasión excesivo, tratando de buscar polémica. Y lo hacen allí donde más se nota de la sociedad, en el campo de las representaciones públicas de la identidad: en el estilo, la moda y lo material de ésta. Mediante la moda, buscan diferenciarse del resto e identificarse (más allá de los atributos negativos asociados al grupo) con sus pares del grupo juvenil o tribu. Lo hacen en busca de cierta autenticidad. Para ellos la moda es un modus vivendi, no algo simplemente comercial. Su moda o manera de vestir viene de la mano de cierto tipo de conducta, que los diferencia de los demás. Todo lo que esta fuera de su círculo (tribu), se considera potencialmente enemigo, y el estar juntos se debe a la necesidad de la tribu de actuar con cierta cohesión grupal, que les da homogeneidad y seguridad en el grupo. Los lazos que se forman entre ellos son muy fuertes y pasionales, a tal punto de sentir más la pertenencia al grupo que a la familia.
Las tribus urbanas tienen incorporado el sentimiento de anomia en ellas, dicho sentimiento lo expresan mediante manifestaciones de desorden que reflejan crisis de valores.
En la actualidad, en lo que se manifiestan una oferta variada de bienes materiales y culturales, que generan fácilmente irritación y frustración en las personas por falta de medios económicos, la reacción llega a ser de tipo anómico, llevándolos a actos de vandalismo.
Otra característica importante de estos grupos es el gamberrismo, el cual es un tipo de actuación de destrucción de objetos pertenecientes a lo público en una sociedad que ejerce el culto al objeto. Una lucha compulsiva y de tipo agresivo contra el consumismo. Un ejemplo claro de esto, lo presenta el libro “Tribus Urbanas”, en el cual el rayar un auto o romper un espejo de éste, por el simple hecho de satisfacción que le genera la destrucción de lo público. Y entre más nuevo y caro sea el auto mejor, ya que la persona a la que se lo hizo es de un poder económico importante. No queremos entrar en ejemplos específicos de vandalismo, sino en las causas que mueven a estos jóvenes hacía este tipo de comportamiento.

Esto último ligado a la tendencia grupal, hacen que aparezca la modalidad denominada vandalismo.
La característica de este movimiento es que va contra el orden social, como una actitud de rebeldía ante las normas impuestas por la sociedad, como manera de expresión.
El adolescente, por sus rasgos de inestabilidad y contradicción que lo caracterizan, es muy propenso a ser influenciado por los aspectos más negativos de la sociedad y tomarlos como propios. Es por esto, que dicha sociedad lo responsabiliza de la delincuencia, la prostitución, etc.; dándose así un proceso de agravamiento de la situación, una especie de círculo vicioso (mecanismo esquizoide).
La brecha entre las dos generaciones se acentúa, generando ciertas conductas anormales, que pueden devenir en una marginación de la sociedad e incluso llevar al adolescente a la psicopatía o a la delincuencia. Será muy probable, que si éste tuvo problemas en la formación de la identidad infantil, sea más proclive a este comportamiento; y a una identificación con modelos negativos, dadas la escasez de figuras positivas que brinda la sociedad.

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